21 feb. 2017

SALUDAN AL RECIPIENTE DEL ALMA


Se marcha la lozanía
cuando todo se oxida,
y desafina el movimiento
al chirrío de los años
que encanecen y avejentan.

Somos la penitencia del alimento
que degrada el cuerpo
en las emociones del día
que respiramos, intoxicados
morimos sin saber como;
COMO sin saber.

Energía que se desgasta
en aperitivos de acidez
abundante, golpe
al hígado abatido
y abandonado.

Caprichosa la gula
de vivir el momento
al momento.
El turno pasa, y la salud
se despide preocupada.

Perdemos la frescura
en la senectud de la salud
de los saludos desatendidos,
en la inopia del frenesí
de la creencia adulterada.

Cuidarse ahora, la fuente
de la calidad del envejecer
que aguarda y alcanza.

¡Salud!
Saludan al recipiente del alma.



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