28 feb. 2010

DAR CONSEJOS




El mejor consejo es el que no se da.
Con que facilidad nos lanzamos a recomendar, sugerir, indicar.
Aconsejar… ¡Cuánta responsabilidad!
¿Y quién es uno para aconsejar a otro?
Basándonos en la experiencia, podemos opinar, orientar, guiar.
Teniendo en cuenta que todos somos diferentes, ¿Hasta qué punto puede servir nuestro consejo a otro?
¡Qué arrogante puede llegar a ser esto de aconsejar!
Hay que favorecer, ayudar; siempre y cuando estemos capacitados para hacerlo, y la situación o la persona lo pida.

5 comentarios:

Ginebra dijo...

Lo cierto es que por costumbre solemos emplear eso de “te aconsejo...”, cuando sin darnos cuenta, estamos sentenciando algo, que incluso a veces desconocemos, bajo nuestra opinión personal, sin tener en cuenta que nadie está en el poder de la verdad absoluta, o sencillamente en lo que conviene o no en cada caso. Y como bien dices en tu escrito, todos y cada uno de nosotros somos diferentes, con lo que no siempre un mismo consejo servirá para dos personas o situaciones distintas.
Un placer caminar por tu blog...
Bsos...

Sara dijo...

Que facil seria girar la cabeza cuando nos piden ayuda... incluso a veces sabio...
Pero que cobardes seriamos...

Por cierto me encantó el poema, y los demas también son preciosos; gracias!!

Ginebra dijo...

Es increíble como el sonido que emiten las teclas de un piano, pueden llegar a elevar el alma y erizar la piel como lo hacen...
Preciosa música...
Bsos...

Mientras Lees dijo...

Me encantó el blog.

Estoy de acuerdo, pero también pienso que sería muy de cobardes no prestar la ayuda, o aconsejar si alguien lo necesita. Hay una filosofía, la cual uno no puede ser tan arrogante para aconsejar. Pero es inevitable.

Me gustó muchísimo el blog, te sigo :)

Aline Amora dijo...

Gracias por enriquecer mis ojos literarias ... Me encantó tu blog!
beso
Aline

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